miércoles, 17 de diciembre de 2008

El eso de Mediahostia

La ciudad está en ruinas y el pavor crece por doquier. Una amenaza externa, qué se yo... pongamos extraterrestres asesinos y sádicos que quieren dejar a la Tierra sin agua y sin mujeres ha venido a tocar los cojones de los terrícolas y la ha liado gorda.

Las inmensas naves matrices proyectan su sombra sobre el Estadio de La Peineta, lo cual es extraño, pues ese día no hay partido, ni tampoco tablao flamenco.

El Ejército gasta sus últimas balas, en vano, ante una potencia de fuego claramente superior. Rendirse nunca pero... ¿salir corriendo es una opción válida? No seré yo quién diga que no. Lo que está claro es que la situación es grave, diríase desesperada... si no fuera por...

¡SUPERPOCO Y MEDIAHOSTIA!

Ahí vienen nuestros superhéroes favoritos, firmando autógrafos y haciendo piruetas en el aire (ya han aprendido a volar sin estar borrachos).

Superpoco maneja con soltura unas Bolas de Dragón (imitación china casi perfecta) y Mediahostia lleva puestos los tropocientos Anillos del Poder que Sauron forjó para dominarlos a todos. Los marcianos de los cojones se van a acojonar cuando los vean fijo.

Lo malo es que no miran, porque están todos muy ocupados siguiendo por cosmovisión la final de la Liga Marciana, disputada entre el Marciatlético y el Marciathletic. En contra de lo que podría suponerse, en lugar de aprovechar la ocasión para lanzar un ataque sorpresa, Superpoco y Mediahostia se hacen hueco a base de codazos en la sala de cosmovisión de la nave nodriza marciana y comienzan a tifar cada uno por el equipo marciano hermanado con el terrestre de sus amores.

Los marcianos les acojen de buen rollo. Y poco a poco comienza a fluir el elixir de la exaltación de la amistad. Y al final, marcianos y superhéroes, ya sin saber que ha ganado el Marciathletic (1-0 gol de penalty que no era en el último minuto, pitado injustamente por Mejuto Marciánez), cantan hermanados y emocionados aquello de "Alcohol, alcohol, alcohol-alcohol-alcohol... hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual" (los marcianos lo cantan con un gracioso acento andaluz).

La resaca al día siguiente es tremenda y por un momento Mediahostia y Superpoco parecen haber olvidado las promesas de amistad eterna que se profesaron la noche anterior con los marcianos... pero cuando despierta el jefe y les invita a desayunar con él, lo recuedan todo... Y acaban con el conflicto de manera pacífica.

Los marcianos se van de la Tierra entre vítores de "Volved pronto" y "Nos escribimos por el Messenger", proferidos por la multitud, que ya en menos de 24 horas ya ha erigido centenas de estatuas de Superpoco y Mediahostia, considerados desde ya y para siempre SUPERHÉROES PREDILECTOS DE LA TIERRA.

En eso, Mediahostia se despierta y se da cuenta de que todo era un sueño. Va rápido a conectarse al ordenador y... ¡decepción! Superpoco todavía no ha contestado.

1 comentario:

Graciosillo McKencie dijo...

Si es que lo malo de ensoñarse es el despertar. Cada dia algo nuevo que aprender gracias al mestre trataculos tortillero.