viernes, 20 de junio de 2008

Autobiografía de un mindundi

Nací y crecí. No mucho, es cierto. Digo que no crecí mucho, nacer nací todo lo que tenía que nacer. Es decir, que no se quedó nada dentro del vientre de mi madre. Estaría bueno que se me hubiera quedado la mano dentro del vientre de mi madre. ¿Con qué escribiría esto? Bueno, podría escribirlo sólo con la mano que me hubiese quedado pegada al cuerpo. Peor hubiera sido que naciera sin las dos manos, pues entonces tendría que haber tecleado esto con la nariz. Pero si tampoco hubiese nacido con nariz quizás hubiera tenido problemas. De todas formas, algo siempre me olió mal, aunque no sé identificar exactamente qué. En todo caso, hubiese estado bien nacer sin nariz. Es decir, podemos respirar por la boca. Y el olor es algo que está sobrevalorado. No sirve de mucho. Vale, hay algunos olores buenos que son agradables de oler, pero en general el olfato es algo que provoca más sensaciones desagradables que agradables. Que se lo pregunten a los daneses, que por culpa de Shakespeare, tienen la constante sensación de ser comparados con huevos podridos. Lo cual no es muy agradable. Os lo puedo asegurar, porque a mi, aunque nunca me han comparado con un huevo podrido, una vez me compararon con el vinagre y la verdad es que no es nada agradable. Decía que no crecí mucho, con lo cual muchos de vosotros ya habréis deducido que soy bajito. Bien, siento decepcionaros: mido 2,21 m. Lo que pasa es que crecí poco rato. Cuando tenía 14 años medía 1,50; cuando tenía 15 años medía 1,50; cuando tenía 16 años medía 1,50; cuando tenía 17 años medía 1,50; cuando tenía 18 años hice la mili… fue entonces cuando pegué el estirón. Se suele decir que muchos jovencitos españoles siguen creciendo hasta que hacen la mili. Lo malo de que el servicio militar ya no es obligatorio… con lo cual, ¿hasta cuándo siguen creciendo esos jovencitos? ¿Siguen creciendo indefinidamente? ¿El final del servicio militar obligatorio ha provocado un ataque de elefantiasis entre los jóvenes españoles?

2 comentarios:

Airos dijo...

Esa teoría de los olores la comparto hasta decir "ya está bien, caray".

dr. de8a21horas dijo...

yo conozco a uno que tenía "más hambre que dios talento" que decía "mismundi" y no digo más