jueves, 31 de mayo de 2007

Grandes emprendedores que no se comieron una mierda

Hoy: Quiterio Roncero

Quiterio Roncero, niño adoptado en su infancia, sufrió los cuidados de una madre sobreprotectora, que le embutía en capas y capas de ropa cuando la temperatura bajaba unos grados a finales de verano. Pero esa no fue el rasgo que marcó a Quiterio, no: lo que le marcó fue que su madre era tan previsora que no le permitía la más mínima libertad para jugar, correr, subirse a los columpios o pegarse con los amigos del colegio.

"No, que te puedes caer y hacerte daño", fue el sonsonete que acompañó al pequeño Quiterio a lo largo de su infancia. De tal suerte que el "Y que me caiga" fue adoptado por el joven Quiterio, nada dado a arriesgarse en nada ni por nadie.

Por eso resulta extraño que Quiterio emprendiera una aventura empresarial de resultados dudosos. Pero hay que meterse en su mente para comprender que el artículo que inventó, si todo el mundo hubiese sido como tenía que ser, es decir, si todo el mundo hubiese sido como él era, hubiera sido el éxito más exitoso de toda la historia de los juguetes.

Pero la realidad es cruel: el triciclo con ruedines fue un sonoro fracaso, un batacazo sin paliativos, un hostión que te cagas...

Quiterio, a día de hoy aún no repuesto del golpe, malvive en un hospital psiquiátrico de la donostiarra localidad de Mondragón. Pernocta en la parte de abajo de una litera.

3 comentarios:

Even Dozen dijo...

¡El triciclo con ruedines!

Brutal...

Tengo yo que enseñarle a Vd. una Guía de Objetos Imposibles que me regalaron (para conseguir mis favores) hace ya años. Si no se pone mucho del revés y está en condiciones de verla, se la llevo el sábado...

mueja dijo...

este es un caso mas de lo dura que puede ser la vida para las mentes privilegiadas. Gran invento pero incomprendido. Muy mal. mejor pasar de todo y que piensen otros

siouxie dijo...

Esas cosas pasan por poner a los hijos, nombres como "Quiterio". Esas estigmatizan, hombreyápordiosh!