jueves, 11 de septiembre de 2008

El origen de la expresión: a tontas y a locas (segunda parte)

(Segundas partes nunca fueron buenas, hoy en su blog transgresor favorito la segunda parte que sí lo fue)

Let me introduce me, soy el detective Andwhat XimenesXimenes se despertó en un sótano inmundo, contuso el cráneo, atadas las manos a una silla, encadenado su tobillo a una argolla clavada a la pared, malaya la gota que incesantemente le caía sobre la frente...

Los sagaces lectores de esta bitácora, como están muy leídos y tienen estudios, se habrán dado cuenta de una cosa: Ximenes estaba en un aprieto. (Nada que ver con problemas con su tracto intestinal).

Sin embargo, aquellos que hayan leído la primera parte de esta historia se preguntarán: ¿Cómo ha ido a parar Ximenes a ese sótano inmundo? Los que no la hayan leído, que la lean y luego se lo pregunten.

A la salida de la consulta del Profesor Amabuntu, Ximenes había dirigido sus pasos a la Cabaña del Papá Heredia, sita en pleno centro de Nazaret. Tuvo que ir dando un rodeo por culpa de las obras del circuito de Formula 1, pero eso le sirvió para despistar a Yogurtu, el vendedor ambulante de color que le seguía, aunque Ximenes no llegase a percatarse. El Papá Heredia, en otros tiempos había manejado el cotarro, todo el cotarro, hasta la llegada de los rumanos, quienes, bajo el control de los hermanos Machanchoses, de Benimaclet, llevaban el negocio de los semáforos y los gorrillas, prácticamente en régimen de monopolio. Sin embargo, desde su retiro dorado, no había información del submundo que no controlara el patriarca. La información que le reveló el gitano le fue sumamente útil a Ximenes. Por un lado, el Profesor Amabuntu pretendía quedarse con el monopolio de los caliqueños y la absenta, con lo cual la guerra con los hermanos Machancoses estaba servida. Por otro lado, a cambio de una nevera estropeada y una yogurtera en desuso, el Papá Heredia le dijo en voz bajita a Ximenes dónde encontrar la información acerca de la expresión "a tontas y a locas".

Ximenesmóvil, bien conservadoSe dirigió Ximenes a su domicilio, donde, después de quitarle un poco el polvo y dar unas cuantas vueltas a la manivela del motor de arranque, puso en marcha su viejo utilitario (en la foto, una ganga, créanme). En contra de su norma, no tuvo más remedio que pararse en un semáforo en rojo y eso fue su perdición. Cayeron sobre él docenas de rumanos y le ofrecieron paquetes de pañuelos y sinco mecheros por un euro, con tal insistencia, que Ximenes perdió la consciencia.

En lo que ha durado el flashback, Ximenes, sabiéndose prisionero de los hermanos Machancoses, que tenía en la cabecera de su cama sendos altares dedicados a Houdini y a McGyver, había conseguido desasirse y escaparse del maloliente y oscuro sótano, se había librado de los secuaces de los hermanos Machancoses invitándoles a pipas Facundo (los rumanos sentían dejar este mundo sin probarlas) y aún le había dado tiempo a tomarse una leche merengada. Todo ello sin despeinar la cortinilla estilo Anasagasti que últimamente coronaba su en otro tiempo abundante cabellera.

Recuperó su viejo utilitario (que estaba todavía en el semáforo donde le habían secuestrado, claro, quién se iba a llevar esa ruina...) y se dirigió al... ¡chachán!... ¡MUSEO DE LA ESCRITURA!

(Mañana el desenlace, que no te lo cuenten)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Apasionante!!

¿Es posible que el Inspector Ximenes utilizara un mondadientes suizo para desencadenarse de la argolla?
Soy consciente de la poca importancia de este detalle para el desarrollo de la historia, pero saberlo acrecentaría la leyenda del Inspector.

OmbligodoMondo McKEnzie dijo...

Que malvados los machancoses, intentando la dominación global desde Benimaclet, por otro lado el lugar ideal para la tarea (y para otras tantas).

dr. de8a21horas dijo...

creo que el profesor Souare tiene algo que ver en ésto, aquí hay colillas...

caballo viejo dijo...

Oh no!! Los Machancoses involucrados en el temita, dificicil va a estar para Ximenes!!
Que el olimpo de los dioses (y Tartamundos) le proteja.

Muy de acuerdo con el Sr. Dr., hay colillas, concretamente las de los tres hermanos Machancoses, que son un poco guarretes (machan las cosas), aunque no es por ser de Benimaclet si no por ser malvados.