sábado, 16 de febrero de 2019

Un juego, otro

Propongo al lector aburrido el siguiente juego.
Salga a la calle contando los pasos desde la puerta de su apartamento al portal exterior. Si el número de pasos es impar gire a la izquierda, si es par hágalo a la derecha.

Camine contando mentalmente el número de personas con  las que se cruza. Cuando alcance la primera esquina, si el contador refleja un número impar gire a la izquierda, si es par hágalo a la derecha.

Continúe así hasta llegar a un lugar en el que nunca haya estado.

Localice una cabina telefónica (esta es quizás la parte más difícil del juego) y llame a un teléfono al azar. Gimiendo, indique que se ha perdido y suplique que, por favor, pase alguien a recogerle.

(Juego basado en la lectura de "Invitación al tiempo explosivo. Manual de juegos", de Julián Lacalle y Julio Monteverde. Editado por Sexto Piso.)

Sentado al sol #4

Resultado de imagen de choca esos cinco
Como cuando conoció a la persona que conocía a un individuo que una vez se cruzó por la calle con otro tipo que resultó ser muy amigo de otro sujeto que había asistido a unas clases impartidas por alguien que, además de ser profesor, tocaba la batería en un grupo con otro fulano que cantaba y bailaba en un programa de televisión presentado por otro tío que una vez cenó con un personaje tremendamente famoso del que él mismo era un gran admirador. La frase salió sola: "El mundo es un pañuelo".

sábado, 26 de enero de 2019

Sentado al sol #3

O cuando conoció a la persona que se inventó la expresión "no hay más tutía", la cual, fue dotada por la naturaleza de un instinto maternal calculable en cero, con una vasta colección de hermanas, todas ellas muy fértiles y con unos morro tan grande y largo que rozaba la punta de sus zapatos, además de una tendencia a solicitar con demasiada frecuencia los servicios de aupair a la hermana soltera. Todo iba bien hasta que se hartó de los sobrinos y se largó a una isla desierta al Caribe.

sábado, 19 de enero de 2019

Sentado al sol #2

Como aquella vez que, creyéndose enamorado de una compañera de clase con la que había intercambiado unas pocas miradas y dos o tres sonrisas, caminó con determinación prusiana hacia el barrio donde vivía la chica con la intención de hacerse el encontradizo y declararle su amor. Pero aquel día el sol lucía en todo su esplendor y las gafas oscuras eran preceptivas, razón por la cual, cuando coincidió en la acera con el objeto de sus desvelos las miradas no coincidieron y no se pudo entablar conversación. Minutos después, en la parada del autobús, conoció a la mujer de su vida.

sábado, 12 de enero de 2019

Sentado al sol #1

Sentado al sol, en la puerta de la casa del pueblo, el viejo recordaba sus días, sabiendo que ya no le quedaban muchos instantes de gozo que disfrutar, pero dispuesto a disfrutar de todos y cada uno de ellos que le fueran dados.

(continuará)

miércoles, 26 de septiembre de 2018

viernes, 27 de abril de 2018