martes, 11 de febrero de 2014

Parábola de un diálogo que nos podría haber salvado la vida

Está hablando un ex Presidente del Gobierno con un President de la Generalitat. Hablan entre ellos de manera educada y parece que está teniendo lugar lo que viene siendo un diálogo ante la atenta mirada de un periodista que empezó siendo follonero y ahora parece que es más respetado por sus compañeros, por alguno de sus compañeros.

Todo va muy bien hasta que la conversación lleva a los interlocutores a rozar de pasada el tema del ego. Perdón, el tema del EGO.

Entonces el ex Presidente, con el gracejo andaluz que le caracteriza, comienza una lenta pero indisimulada loa a sus propias capacidades:

- Yo soy el mejor, sin duda. Soy guapo, tengo don de gentes, encanto a las serpientes con mi voz suave y mis argumentos irrebatibles. Siendo ateo confeso, supongo que está mal que lo diga, pero una vez he llegado hasta aquí no me voy a cortar un pelo: soy la hostia.

- Yo Mas -replica lacónico el catalán.

1 comentario:

Bricd dijo...

[Es caralludamente bueno. :)))´ ]
No tuvo mejor respuesta para quien lo lleva impreso; cómo dios.
A mandar(los) a paseo :|´