lunes, 31 de marzo de 2008

Adivinanza tontorrona

¿Por qué me cae mejor el uno que el diez?
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¡¡Porque es sincero!!

(Gracias Aaron)

viernes, 28 de marzo de 2008

jueves, 27 de marzo de 2008

Historia sagrada oculta

Cuando Jesucristo, después de morir en la cruz, resucitó y ascendió a los cielos, se encontró con su Padre que lo recibió con mucho cariño.

Pero al poco tiempo comenzaron a surgir los desencuentros, típicos de una persona que se había emancipado y, por cualquier causa, se ve obligado a retornar al hogar paterno.

Al principio se sobrellevaba la tensión en el ambiente sin demasiadas escenitas, pero cuando Dios Padre comenzó a echarle en cara a Jesucristo que tenía su cuarto hecho un desastre, con todas las levitas por el suelo y las sandalias dejadas caer de cualquier manera; cuando empezó a reprocharle su descuidado aspecto personal, con esas barbas que le crecían "como si fuera un jipil de esos"... Jesucristo no pudo más y estalló.

Y entonces Dios Padre mostró toda su ira, que era mucha, y dijo:

- Y para más inri... Ops... esto... no era mi intención...

- Padre, me has matado...

miércoles, 26 de marzo de 2008

martes, 25 de marzo de 2008

¿Quién es usted?

(Extracto del muy recomendable "Bienvenido al Mundo. Enciclopedia Universal Clismón" de Miguel Brieva)

De repente, sonó el teléfono. Al otro lado del auricular, sonó una voz:

voz 1: Hola, ¿quién es usted?
voz 2: ¿Cómo que quién soy?
voz 1: Sí, si no es mucha molestia, me gustaría saber con quién hablo exactamente...
voz 2: Pero...¡¿y usted?! ¿Quién es usted?
voz 1: La verdad, no lo sé...
voz 2: ¿Que no lo sabe?... ¿Y a mi qué me cuenta? ¡Y yo qué sé!
voz 1: Vaya, pensé que tal vez usted sabría...
voz 2: Pero ¿qué voy a saber yo? No le conozco a usted de nada.
voz 1: Ah... entonces, ¿no le conoce?
voz 2: ¿A quién?
voz 1: A usted.
voz 2: ¿A usted?
voz 1: Sí, acaba de decir que no le conoce a usted de nada.
voz 2: ¿Usted? Pero ¿quién demonios es usted?
voz 1: Eso es exactamente lo que yo querría saber; de hecho, esa ha sido mi primera pregunta, y tal vez hubiera sido efectiva y hubiera obtenido alguna respuesta si no me hubiera respondido con la misma pregunta que yo le hacía. Solicitaré, pues, de nuevo la información: ¿quién es usted?
voz 2: Usted... usted... llama a mi casa... ¡y se pitorrea en mis propias narices!
voz 1: ¿Lo dice en serio? ¡Qué canallada!... ¿Y lo hace muy a menudo?
voz 2: ¿Quién? ¿Qué?...
voz 1: Usted... lo de llamarle a casa y pitorrearse en sus narices... ¿Lo hace a menudo, él...?
voz 2: ¿Él?
voz 1: Usted, hombre, usted... ¡me refiero a él todo el rato!
voz 2: Pero ¿quién rayos es usted? ¡¿Quién rayos es usted?!
voz 1: ¡Ah! Ya veo que comienza a picarle también la curiosidad. Menudo temita, ¿eh? Tremendamente complicado. Llevo toda la vida, se podría decir, tratando de saber quién es usted, y aún no he podido obtener más que vagas pistas al respecto. Que si usted es un mamarracho, que si a usted deberían encerrarle... siempre mascullado entre gruñidos... y ahora lo de que le llama a casa para pitorrearse. ¡Menudo elemento debe de estar hecho ese usted! Ya me gustaría a mi decirle un par de cosas, ya me gustaría...
voz 2: ¿Es que no ve usted que usted... es usted?
voz 1: No sé, parecería de lo más normal, pero habría que preguntárselo a él.
voz 2: ¡No! Usted, su persona... la persona que habla conmigo en estos mismos momentos... ésa... ¡ésa es usted!
voz 1: ¿Quién? ¿YO?
voz 2: ¡Sí! ¡USTED!
voz 1: ¿Yo o usted?
voz 2: Usted es yo... y usted a la vez.
voz 1: ¡Qué complicación! ¿En qué quedamos, entonces? ¿Yo soy yo y usted a la vez?
voz 2: ¡Exactamente!
voz 1: ¡Vaya!... ¡Ésta sí que es buena!... Por si no tenía suficiente con ser yo, ahora además tengo que ser también usted.

(Gracias Melush por la insistencia en la recomendación)

lunes, 24 de marzo de 2008

Grandes emprendedores que no tuvieron su día

Mauricio Lacruz, relojero empedernido desde que su madre lo echó al mundo (se cuenta que nada más nacer se puso a arreglar el reloj de la comadrona, que retrasaba), tuvo siempre un sueño: fabricar un despertador silencioso.

Pretendía el buen artesano conseguir un ingenio mecánico que despertase al durmiente a la hora acordada, pero de buenas maneras, sin molestar, sin irritar y, sobre todo, sin chirriantes sonoridades.

Determinado a conseguir su quimera, Mauricio trabajó todos los domingos por la tarde en su taller durante cincuenta años, hasta que, satisfecho, llamó a su mujer, doña Faustina, para mostrarle el producto final de sus muchos años de trabajo. ¡Lo había conseguido!

Comercializó el artículo y, si bien podemos decir que al principio el éxito no fue rotundo, más adelante el fracaso fue sonoro (si se nos permite la broma). La gente aducía que el reloj silencioso no servía para nada, pues dormía confiada y no se despertaba a tiempo para llegar puntualmente a sus matutinos quehaceres diarios. Sí, es cierto que cuando llegaban, iban más relajados y descansados, pero eso no pareció una ventaja suficiente para los más de quinientos clientes descontentos que reclamaron la devolución del importe de la compra. Si tenemos en cuenta que las ventas, magras, ascendieron a quinientos doce relojes silenciosos se comprenderá la depresión en la que se sumió el pobre Mauricio.

Nuestro relojero no lo superó. Cuando era conducido al Psiquiátrico de Mondragón repetía sin cesar el soniquete "Pero si al final se despiertan..."

jueves, 20 de marzo de 2008

El conceto es el conceto: postre esfuerzo

Postre esfuerzo: el que se realiza al final de una comilona de tres horas y media, rematándola con una chocolatina. (Ver película "El sentido de la vida" de Monty Python).

viernes, 7 de marzo de 2008

Reflexión a bote pronto #143

Si las Evax son finas y seguras, por qué no las usan los que se autoinmolan.

(Gracias Joaquín)

miércoles, 5 de marzo de 2008

Propuesta

Propuesta de formulario para los ciudadanos estadounidenses que lleguen a España:
- ¿Lleva usted en su equipaje cucarachas americanas, mejillones cebra, cangrejos americanos de río o calamares en salsa americana?

martes, 4 de marzo de 2008

Cómo preparar unas cajas destempladas

Tómese un lote de cajas de buena calidad. Sirven lo mismo unas cajas de madera, que cajas de cartón de las de guardar zapatos, que cajas de metal de las de galletas danesas que luego sirven para guardar marihuana... El caso es que sean de buena calidad. Que lo barato, a menudo, acaba saliendo caro. Y a las pruebas me repito. Que lo barato, a menudo, acaba saliendo caro. Y a las pruebas me repito. Que lo barato, a menudo, acaba saliendo caro. Y a las pruebas me repito. Que lo barato, a menudo, acaba saliendo caro. Y a las pruebas me repito...

Perdón, había entrado en un bucle sin fin. Es lo que tienen las recetas automatizadas con toque humano...

Una vez que dispongamos de unas buenas cajas, las tenemos que destemplar. ¿Y cómo se destemplan unas cajas? Tenemos dos posibilidades:
  • Situar las cajas al lado de una estufita y luego, de golpe, por sorpresa, sacarlas a la calle cuando haya una temperatura de cero grados bajo cero. Seguro que esto les da dentera. Las cajas son muy frioleras de natural.
  • Otra posibilidad es ofrecerles un polo de limón y luego hacerles cantar la Marsellesa. Seguro que desafinan que es un primor, las cajas nunca se caracterizaron por tener buen oído musical.
Una vez tengamos las cajas destempladas, lo mejor es que las usemos cuando antes. Yo las recomiendo para las visitas indeseadas, como por ejemplo las de esos pesados de los testigos de Jobac (aquel supermercado) que se ponen tan pesaditos.

lunes, 3 de marzo de 2008

Huelga en el metro

¡Huelga en el metro!

Hasta que se alcance un acuerdo, según los servicios mínimos, pasará a medir sólo 98 cm.